Dictadura de Myanmar aumentó la represión en contra de los manifestantes
Al menos un fotógrafo fue golpeado y detenido durante la violenta actuación de las fuerzas de seguridad.
La represión se vuelve habitual tras el golpe de estado en la ex Birmania. La policía de Myanmar cargó en varias ocasiones y disparó gas lacrimógeno contra los manifestantes pacíficos en Rangún. Al menos un fotógrafo fue golpeado y detenido durante la violenta actuación de las fuerzas de seguridad.
El movimiento de desobediencia civil mantiene su presencia en las calles de las ciudades del país asiático. El régimen que del general Min Aung Hlaing mantiene los ataques contra la ciudadanía. La violencia policial registrada incluyó el uso de munición real por parte de los uniformados.
Desde temprano las fuerzas de seguridad bloquearon varias calles de la antigua capital para evitar las protestas. Ante eso los manifestantes improvisaron barricadas para frenar las cargas policiales. Los manifestantes reclaman que el ejército devuelva el poder al pueblo.
Los resultados fueron anulados por una comisión electoral nombrada por la dictadura. Una organización de derechos humanos detalla que al menos ocho personas murieron tras el golpe. Tres de ellas por disparos policiales, mientras otras 771 fueron detenidas, incluyendo a la mandataria electa Aung San Suu Kyi.
La Deutsche Welle precisa que el embajador Kyaw Moe Tun, del gobierno derrocado, intervino ante la asamblea de la ONU. El representante pidió «la acción más fuerte posible de la comunidad internacional». El diplomático recalcó que el objetivo es «parar la opresión» y «restaurar la democracia».