Ciudadano a Pata: Los orígenes del año nuevo en Chile
Mario Cavalla nos habló sobre la manera en que se despedía al año viejo en el Chile de antaño. Así, nos relató cuándo fue la primera espera de las 12 en la Plaza de Armas de Santiago y en qué consistía el menú en los ochentas.

Ciudadano a Pata: Los orígenes del año nuevo en Chile
Ciudadano a Pata: ¿Cómo era una cena de Año Nuevo en el Chile ochentero?
26:16
Compartir
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
En el Ciudadano ADN tuvimos la última edición de Ciudadano a Pata del 2022 junto a Mario Cavalla. En esta ocasión, el periodista nos habló sobre la historia del festejo de Año Nuevo en Chile.
«La celebración del año nuevo viene de la época de los babilonios. Se cambian los períodos, porque la fiesta no era para ellos no era el 1 de enero. En el fondo, era cuando terminaba el invierno en el hemisferio norte. Significa el comienzo de la primavera y el origen de los cultivos», comenzó explicando Cavalla.
En línea con lo anterior, el columnista de Ciudadano a Pata explicó que «la celebración nuestra es absolutamente occidental».
¿Cómo era el Año Nuevo en el Chile antiguo?
De acuerdo al periodista de Santiago a Pata, «los primeros atisbos de celebración propiamente tal, con campanadas y todo, tiene que ver con la iglesia de La Compañía».
«Estaba donde hoy lo están los jardines del Congreso, era un gran referente. En 1671 se hicieron por primera vez campanadas cuando llegaron las 12 de la noche», aseguró.
Así Mario Cavalla relató que «a partir de ahí, los feligreses quedaron tan encantados con esta tradición que todos los años se fue repitiendo».
«Ya era tanta la gente que se agolpaba que se extendió el público hacia la Plaza de Armas, que está a una cuadra de distancia», agregó.
Menú de celebraciones ochenteras
Siguiendo con las curiosidades en torno a las festividades para despedir el año viejo, Mario Cavalla se refirió a las comidas que solían comerse de antaño.
«Lo que uno comía en ese época y hoy día no tenia nada que ver. Olvídese del sushi, de la comida thai y del ceviche, nada que ver», comentó.
De acuerdo al periodista, en los ochenta «el máximo acto de sofisticación de una cena era la famosa palta reina, rellena con pollo o con atún, ni siquiera con camarones«.
«Luego entrabas al plato de fondo, en donde la primera idea era el pollo asado con papas duquesas marca Findus, que ya no existen, y la ensalada surtida. Si tú tenías un poquito más de lucas, apostabas por un trocito de carne», explicó.
En cuanto a los postres, Mario Cavalla comentó que «aquí el amo y señor siempre era el durazno en conserva con crema, una macedonia y el helado que era un producto estacional».